Su cuerpo se transforma: aumenta rápidamente de peso y de estatura. Las caderas, glúteos y muslos comienzan a rellenarse y ensancharse, gracias a la particular distribución del tejido graso femenino. La cintura se afina. Poco a poco la silueta se moldea hasta adquirir las atractivas curvas que la diferenciarán de los escultóricos cuerpos masculinos.
Les crecen los senos y aumenta su sensibilidad. Al principio surgen como unos pequeños bultos que van desarrollándose. La areola y el pezón se marcan y oscurecen. En ocasiones, puede ocurrir que un seno se desarrolle más rápidamente que el otro.
Empieza a salirles vello en la zona púbica y en las piernas. En la región de las cejas comienza la depilación. Después aparecerá en las axilas. También crecen los genitales externos y se oscurecen: la vulva, los labios y el clítoris. Paralelamente, se desarrollan el útero y la vagina, cuyas paredes ganan elasticidad. y aparece el síntoma por excelencia de la madurez sexual: la menstruación. Algunas pueden sentir dolor de riñones, sensibilidad abdominal o hinchazón. Paulatinamente su voz dejará de ser la de una niña hasta adquirir un timbre más profundo. ver más

